Ademas de su tarea puramente deportiva, el entrenador tiene una responsabilidad pedagógica hacia el presente y futuro de los niños confiados a el. Tiene que tener conocimientos de los problemas biológicos, físicos y sociales especiales relacionados con el desarrollo del niño y estar en condiciones de aplicar estos conocimientos en los entrenamientos.
Desde que tengo uso de razón, estoy escuchando que el jugador que más talento tenga, el dotado, el tocado por la varita mágica de la fantasía deportiva, tiene como característica anexa y casi obligada , la poca contracción al trabajo, al sacrificio y al trabajo colectivo.
Cuando los niños comienzan a jugar al fútbol, tiene la fantasía de poder emular a sus ídolos futbolísticos, hoy verdaderos rock stars, promocionados mundialmente y en forma desbordante.
Detrás del brillo de los reflectores que iluminan a los actores del Fútbol, existe otra realidad que afecta a muchos seres humanos, aparentemente sin derechos de expresión. Es el caso de las promociones de nuevos futbolistas.
Teniendo en cuenta el “combustible” que se utiliza para los esfuerzos relacionados con el fútbol, daremos algunas pautas alimentarias para poder aprovechar al máximo este aspecto tan ligado al rendimiento físico.
El riesgo de ocurrencia de una muerte súbita en atletas jóvenes aparentemente sanos es extraordinariamente pequeño. Aproximadamente se reportan entre 10 y 13 de estos casos anualmente en los Estados Unidos. Inclusive asumiendo que este número de casos sea subestimado, la posibilidad de que un atleta sufra un incidente de este tipo es menor de 1 en 250,000.
Partiendo del principio de que el niño no es un adulto pequeño. Debemos adoptar esta filosofía de trabajo desde los primeros instantes en que el jugador se incorpora a las filas de nuestro equipo.