Año: 1
Número: 2

Motivación del jugador

Es extremadamente importante para el rendimiento pleno de un jugador el estado de motivación en que este se encuentre en el momento de la competencia.

Estar demasiado motivado evidencia nerviosismo y tener muy poca motivación podría terminar en relajación.

Los motivos se diferencian en: internos (automotivación) y externos (entrenador, compañeros, hinchas, amigos, etc).

Estos pueden ser: necesidades elementales como las ganas de moverse, el instinto lúdico, la ambición, la necesidad de destacarse, etc. Estos se adquieren a través de la educación e influencias externas sobre las personas.

El miedo es otro motivo, pero que promete menos posibilidades de éxito, a menudo en este proceso, diferentes motivos y necesidades contradictorias.

El proceso de motivación se podría definir como los motivos y necesidades innatos en el jugador que se utilizan para conseguir su motivación.

Hay que despertarlos, hacerlos conscientes de ellos, actualizarlos y adoptarlos, en un intercambio con las condiciones más favorables del día del encuentro.

Según las experiencias, hay más jugadores motivados por las esperanzas de obtener éxito que por el miedo a fracasar.

Las tareas que tienen más probabilidades de éxito intermedias, se realizan con más entusiasmo. El cometido del entrenador es presentar las tareas a resolver, de manera que el jugador crea en sus posibilidades sin perder credibilidad, ya que se darían cuenta e identificarían las exageraciones por encima o por debajo de la realidad.

Todas las medidas han de estar integradas y adaptadas a cada uno de los jugadores, a su situación emotiva individual y a las condiciones actuales de los jugadores y del equipo.

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